miércoles, 19 de diciembre de 2018

Lo que sabemos del sueldo de Fidel Castro

El Gobierno de Cuba no tiene Portal de Transparencia pero el comandante reconoció lo que cobraba en una entrevista y en un programa de televisión

@carlestorrijos

El Gobierno de Cuba gestiona una página en Internet que se llamaSitio del Gobierno de la República de Cuba. Tiene siete pestañas en la parte superior derecha. Estas, a su vez, desarrollan otros contenidos y secciones. No esperes (no esperábamos) encontrar un Portal de Transparencia. No obstante, Sueldos Públicos ha enviado un correo electrónico a la dirección oneweb@onei.cu de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información solicitando los datos sobre los sueldos del presidente, ministros y demás responsables del Estado cubano. Lo hicimos en la tarde del domingo. Hoy por hoy, no sabemos lo que cobra Raúl Castro, el presidente.


Pero, ¿qué sabemos del sueldo del difunto Fidel Castro cuando dirigía la isla? Si atendemos a documentos oficiales publicados por el Gobierno de Cuba y accesibles a los ciudadanos, nada. La transparencia no llega a las dictaduras. Pero sí tenemos otras fuentes secundarias documentales y el propio testimonio de Fidel Castro, al menos, por dos veces: una entrevista que le hizo el periodista Ignacio Ramonet en 2006, cuando todavía era director de Le Monde diplomatique, y que luego publicó en formato libro, y las propias declaraciones, en directo, del comandante durante un programa de televisión de más de cuatro horas en 2005. Tú mismo puedes dar por válidos o no las cifras. Con todo, la agencia de noticias española EFE, la cuarta más importante del mundo y la primera en español, publicó un listado con el sueldo de los mandatarios de América en 2008 y coincidía: 30 dólares mensuales.


Fidel Castro Sueldos Públicos


Vamos por partes. En 2006 se publicó un libro entrevista de Ignacio Ramonet bajo el título “Cien horas con Fidel”. En ese documento, el propio Castro revelaba cuánto cobraba como presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros: “(…) al cambio de 25 pesos por un dólar, es de 30 dólares mensuales”.


En la página 286 y siguientes del libro en formato pdf, Ramonet saca el tema de la corrupción y le pregunta al propio Castro sobre cómo afecta este asunto a cargos políticos de la isla. Luego le pregunta sobre su sueldo. Responde Castro:


(…) No pocos hacían evidente su corrupción, y muchos lo sabían o lo sospechaban, porque veían el nivel de vida y a veces por tonterías: éste cambió el carrito, lo pintó, le puso esto, o le puso unas banditas bonitas porque se volvió vanidoso. Veinte veces lo hemos oído por aquí, por allá, y ha habido que tomar medidas. Pero eso no se resuelve fácilmente. Nosotros nos hemos esforzado y hemos tenido la suerte que hemos evitado al máximo —no conozco ningún otro caso— esos fenómenos, de corrupción o de abuso de poder. Eso no se concibe aquí. Puede haber corrupción, ya hemos hablado de eso, hay mucha gente aquí que ha incurrido en eso, pero no puede existir en un cuadro de dirección del Partido o en un cuadro de dirección del Estado, ni uno solo de ellos puede... Por ahí han afirmado, incluso me han puesto a mí en la lista de los hombres más ricos del mundo. Bueno, ya eso es el colmo. Yo no me voy a poner a hacer una querella. Yo, realmente, no poseo nada. Tengo algunos pesos, porque ya después que tú pagas todo... Yo tengo el mismo salario desde siempre, de ahí hay que pagarla cuota del Partido, un tanto por ciento por la vivienda, vas pagando... Y hace un buen número de años que no tengo vacaciones, un buen número de años que no tengo un día de descanso, ni sábado, ni domingo. A mí no me falta nada material. Tengo lo que necesito. Y no tengo necesidad de mucho...


Te explico el fundamento, la esencia, de la conducta ética, que busquen si algún dirigente de la Revolución tiene una cuenta en algún banco en el extranjero, se le puede dar todo lo que quieran a los que logren encontrar; los dirigentes de la Revolución no tenemos un centavo, puede ser que tengamos algunos pesos,

todavía nos quedan, porque casi todos los gastos nos los pagan...


¿Usted podría decirme cuál es su salario? (Le pregunta Ramonet).


El salario mío, al cambio de 25 pesos por un dólar, es de 30 dólares mensuales. Pero yo no me muero de hambre. Yo pago lo del Partido, lo otro, un tanto por ciento, desde el principio, por lo del alquiler, se pagaba creo que el 10 por ciento. (…)


Ayudo a una tía, por parte de mi madre, uno de cuyos hijos murió en la guerra, eso antes de que hubiera aquí retiro, porque el Ejército Rebelde no cobró como en seis meses.


Es más, ya que se habla del problema éste, se fueron acumulando muchos regalos que me hacían; no sé los millones de pesos que valdrían todos esos regalos, entre otras cosas porque a la gente le gusta vender cosas que pertenecen a éste o al otro, yo entregué un día a Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad de La Habana, unos 17 mil regalos. Eso no he querido decirlo, no vaya a ser que alguna gente que me trae un regalo piense que yo... Se los entregué al historiador. Sólo una reserva le hice: "Déjame los libros, ésos, cuando yo me muera, son públicos." Pero los demás regalos, los di todos. Hay cada anécdota, que uno se puede reír de muchas cosas, porque ahí yo entregué pijamas, hasta relojes de esos que valían 6 mil ó 7 mil dólares, obras de arte, de todo; es decir, buenas pinturas, objetos de valor, antigüedades.


No me estoy defendiendo de nada, pero le estoy contando simplemente que uno se tiene que reír. Y me han puesto dos veces ya en esa lista de los más ricos, yo no sé por qué lo hacen, qué intentan con eso tan ridículo. Yo no tengo ni un centavo mío, no administro un centavo. Bueno, más bien la administración del Estado, en general, administra los gastos de la Presidencia. Como en cualquier país. Realmente, cuando viajo tengo que hospedarme en un hotel, tengo que comer en algún lugar, pero nunca llevo un centavo arriba. Puedo decir que se aplicó una fórmula: de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades. Entonces las necesidades mías, mías personales, son realmente muy pocas, y nunca ha habido ni un aumento de salario. Tendré la gloria de morir sin una divisa convertible. Millones me han ofrecido por escribir memorias y libros, pero nunca lo he hecho. Siempre he dicho: "Si lo hago es para escuelas." Y uno se siente tranquilo, realmente se siente feliz, se siente fuerte con tales normas. Una injusticia no cabe en la cabeza de ningún revolucionario, no cabe. (…)


Según la revista Forbes y otros medios, los Castro acumulan una fortuna de entre 800 y 900 millones de euros.


En 2008, algunos digitales se hacían eco de un informe de un instituto de investigación y estadística de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, que establecía un ranking con los salarios de los presidentes de las naciones de toda América. Lideraba esa lista George W. Bush con 33.000 dólares al mes y la cerraba Fidel Castro con 30 dólares.


El estudio hacía referencia a las retribuciones medias cobradas en 2006 y 2007 en concepto de su salario, premios y subsidios, y no incluían los ingresos procedentes de sus diversas actividades y publicaciones de libros.


En 2008, según otros digitales, la Agencia EFE publicó otro listado con los salarios de los mandatarios que gobernaban en ese momento en el continente americano. Ponía a Bush con 33.000 dólares mensuales y a Fidel Castro con 30 dólares.


En noviembre de 2005, y ante una retransmisión televisada de más de cuatro horas, Fidel Castro, entonces con 70 años y tres años antes de dejar el poder en manos de su hermano, reconocía que su salario era de 750 pesos mensuales y que se lo habían subido a 900. Era pasar de 30 dólares a 36. El digital mexicano Crónica se hizo eco de una nota de agencia que recogía palabras textuales de Castro durante su alocución televisada.


“Ahora mi salario, según dice este señor (un periodista internacional), es 36 dólares. Mi salario, el de ahora, porque antes era un poquito menos (750 pesos cubanos), porque ahora me han subido a 900 pesos”.


El salario medio cubano era de 15 dólares en 2014. Subió a 23 el año pasado.


En 2014, otras informaciones publicadas se hacían eco del salario de Obama, unos 34.000 dólares brutos al mes (400.000 anuales) y establecían otras comparaciones con mandatarios tanto europeos como de América del Sur. Los datos apuntaban a que el presidente de Bolivia, Evo Morales, era el peor pagado del continente con 1.500 dólares al mes y que el entonces presidente de Uruguay, José Mújica, percibía 9.000 dólares aunque donada el 90 por ciento. Ni rastro de lo que cobra Raúl Castro como presidente de Cuba desde febrero de 2008.


Imagen: El Nuevo Día.

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