miércoles, 02 de diciembre de 2020

Préstamos rápidos, de obra social a estafas

Consejos para evitar solicitar un crédito de mala calidad

Todos conocemos a alguien o, en el peor de los casos, hemos experimentado algún tipo de problema con los llamados créditos rápidos, minicréditos online o préstamos urgentes. Se trata de productos de crédito, normalmente otorgado por financieras y no por bancos regulados por el BCE, cuya premisa es dinero al instante. A pesar de ser pequeñas sumas, sus intereses son extremadamente elevados: algunos casos tienen un TAE de más del 10.000%.


Aunque esto nos haga pensar que acabaremos pagando 10.000 veces lo prestado, no es tan extremo; la TAE es un porcentaje anual, y este tipo de créditos se liquidan en un mes como máximo. No obstante, es totalmente normal acabar pagando mucho más del 25% del importe prestado, lo cual suele ser el baremo para considerar un préstamo como usurario.


Historia del microcrédito

Para entender este tipo de situaciones, es indispensable conocer la historia de los préstamos rápidos. Y es que, contra todo pronóstico, surgieron como una obra social destinada a ayudar a los sectores más desfavorecidos.


préstamos


Y es que en 1976, la compañía Gramaan Bank empezó a otorgar minicréditos a los sectores más desfavorecidos de Bangladesh, especialmente a las mujeres, ya que en el país dicha capa de la sociedad era incapaz de emprender cualquier tipo de empresa o proyecto debido a que se le negaba la oportunidad de adquirir crédito. Muhammad Yunus, premio Nobel de la paz de 2006, fue quien orquestó esta nueva modalidad crediticia, aunque ni siquiera fue su creador: aunque fue quien lo llevó a cabo, teorías que hablaban de la posibilidad de prestar pequeñas cantidades de dinero a las clases más desfavorecidas eran ya parte del ideario anarquista y socialista del siglo XIX.


Como se puede ver, lejos de nacer como un producto destinado a enriquecerse con las espirales de deudas, nacido en el seno de alguna financiera sin escrúpulos de Wall Street, los micropréstamos nacieron para todo lo contrario: otorgar crédito a quienes no tenían dicha posibilidad.


El préstamo rápido actual

Este tipo de productos pasó desapercibido durante bastantes años, pero fue con la aparición de internet cuando volvió a producirse el boom de los minicréditos urgentes. Si bien compañías francesas como Cofidis llevan varias décadas ofreciendo préstamos telemáticos, no es hasta que internet se hace masivo cuando empiezan a florecer las llamadas “Fintech”, empresas enfocadas a aplicar las nuevas tecnologías en el mundo financiero.


Esto sucede por dos motivos. Por un lado, internet hace que pedir un préstamo inmediato sea del todo posible. Los antiguos préstamos telemáticos requerían el uso del teléfono, correo o FAX, por lo que seguía dependiendo de una persona. Con internet, pedir el préstamo al momento es posible sin depender de un operador. Por otro lado, el carácter global de internet hace posible que empresas de todo el mundo compitan en diferentes países. Por tanto, empresas con sede en Malta o Luxemburgo, cuyas condiciones para financieras son excelentes, pueden operar sin problema en España.


¿Son los microcréditos caros?

Aquí es cuando empieza a cobrar sentido que muchas entidades ofrezcan préstamos a intereses por encima de lo que la legislación española considera usura. Y es que, al ser empresas constituidas en otros países, aplican intereses muy por encima de lo establecido por nuestra ley. No obstante, reclamar ante los tribunales unos intereses usurarios suele fallar a favor del cliente.


De igual forma, hay que tener algo claro. Y es que los préstamos rápidos son una opción totalmente válida, por mucho que su TAE nos parezca elevado. Piensa que la banca tradicional, con una TAE más baja, rara vez ofrece la inmediatez de este tipo de crédito, exigiendo más burocracia y requisitos. Los préstamos rápidos toman muchos riesgos a la hora de aceptar clientes sin haber hecho estudio previo o concediendo préstamos con ASNEF, como mucho de estos créditos hacen.


Cierto es que algunas entidades bordan la estafa. Letras pequeñas o TAE oculto es algo que suele ocurrir. No obstante, la mayoría de este tipo de créditos son de fiar, siempre y cuando los pidamos sólo si es necesario. Y muchas veces es nuestro error y esos préstamos que escuchamos que doblan o triplican lo prestado, suele ser debido a gastos por mora.


Cómo pedir un préstamo urgente

Si queremos evitar acabar pidiendo un préstamo urgente de mala calidad, tienes que tener varias cosas en mente. Siguiendo estas reglas, podrás asegurarte de que contratas un producto de calidad.

  • Pide sólo lo que necesites. No pidas más dinero del que necesites. Este error es muy común, ya que a más dinero, más intereses.
  • Lee bien tu contrato. Las entidades pueden ofrecer el oro y el mono. Lo único cierto es lo que pone tu contrato. Asegúrate de conocer bien todas las condiciones y de leer la letra pequeña.
  • Busca opiniones. Internet ha de ser tu aliado. Busca diferentes experiencias y opiniones sobre el producto que te interesa.
  • Usa un comparador de préstamos. Otra herramienta que la red nos da. Asegúrate de que es un comparador serio, y no un portal de baja calidad con ofertas obsoletas. Top5Credits, Busconómico o Rastreator son buenas opciones.


Imagen: Pixabay.

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