viernes, 30 de octubre de 2020

Motivos por los que el cheque-bebé de 2.500 euros duró tan poco

Zapatero reconoció que “las familias españolas requieren ayuda monetaria para criar a sus hijos”

El nacimiento de un niño o una niña siempre es recibido con especial ilusión por todos en general. Así lo demuestran los más cercanos al papá y la mamá, quienes no dudan en celebrar tal evento con una fiesta e incluso entregar presentes como los regalos La Cestita del Bebé. Precisamente dicha acción suele estar orientada a dar pie a que los padres vayan más desahogados económicamente.


Por supuesto, los progenitores son quienes más ilusionados están por haber traído al mundo una nueva vida. Sin embargo, las dificultades económicas surgen desde el día uno. Gracias a regalos como las tartas de pañales se ven obligados a hacer menos gastos durante un período de tiempo, pero tarde o temprano llega el momento de afrontar la realidad.


José Luis Rodríguez Zapatero, en el año 2007, supo que aquello acarreaba un impedimento para muchas parejas. Y es que tenían en mente gestar un bebé, pero no terminaban de dar el 

paso por el inevitable temor a no poder hacer frente a las barreras monetarias que tal vez surgirían.


Cuna


Por este motivo y con el principal objetivo de fomentar la natalidad, acabó aprobándose una medida que fue recibida con muy buenos ojos por las familias españolas. En efecto, nos referimos al famoso cheque-bebé que también podía recibirse en caso de proceder a una adopción.


El Senado dio el visto bueno a este proyecto en noviembre del mismo año. Así pues, la ayuda sería de 2.500 euros en total, aunque el montante ascendería en mil euros adicionales si se daban ciertas circunstancias muy concretas. Un claro ejemplo es el de que la madre no contase con un padre para criar al pequeñín.


Sin embargo, en la mayoría de casos la inyección de liquidez fue por valor de los 2.500 euros recientemente mencionados. A lo largo del siguiente año, casi medio millón de familias recibieron esta generosa ayuda. Aunque no duró demasiado.


Concretamente llegó a su fin en 2010. Como era de esperar, la noticia de la eliminación del cheque-bebé no sentó demasiado bien a las parejas y los matrimonios que tenían pensado solicitar la citada ayuda. Pero desde otros sectores sí se aplaudió.


¿Qué es lo que llevó a la ayuda económica de natalidad a ser tan fugaz? Haciendo un breve ejercicio de retrospectiva no resulta difícil comprenderlo, detallándose a continuación los principales motivos.


¿Medida electoralista?

En verano de 2007 fue cuando Zapatero salió ante los medios de comunicación dejando entrever la posibilidad de que el cheque-bebé acabase siendo aprobado. En sus palabras fue muy claro: “Las familias españolas requieren ayuda monetaria para criar a sus hijos”.


Desde la oposición se criticó duramente, puesto que no pasaron por alto que en menos de un año se celebrarían unas decisivas elecciones. Así es, hablamos de las de marzo del 2008. A causa de ello acusaron a Zapatero de aprovechar la ilusión de hombres y mujeres en edad de tener hijos con tal de arañar unos cuantos votos.


A día de hoy sigue sin saberse si realmente se trató o no de una medida electoralista. Pero lo que sí se ha averiguado es el desembolso económico que supuso para el país, tratándose del segundo factor que analizaremos.


Un gasto estratosférico

Como es menester, en nuestro medio le damos a la economía la importancia que merece. Por ende, no puede pasarse por alto el gasto astronómico al que el Estado tuvo que hacer frente con tal de proporcionar los cheques de natalidad a todas las familias que tuvieron a bien solicitarlos. Estamos hablando de un total superior a 490.000 individuos, cifra que se multiplicó por 2.500 euros y en algunos casos 3.500, tal como hemos descrito en anteriores líneas. ¿El resultado? 


Más de mil millones de euros

No solo gran parte de la sociedad se mostró contrariada ante unos números de tal calibre, sino que los contratiempos surgieron en el mismo partido del que formaba parte Zapatero por aquel entonces. Así lo demostró Pedro Solbes. Quien en aquella época era ministro de Economía y Hacienda tuvo que realizar auténticas malabares con tal de que los presupuestos acabasen cuadrando en un momento en el que se avecinaba una crisis devastadora.


Críticas de las propias familias

Todo empezó a desmoronarse cuando fueron algunos de los beneficiarios del cheque-bebé quienes pusieron el grito en el cielo ante algo que consideraban tremendamente injusto: las familias que a duras penas llegaban a final de mes ingresaban la misma ayuda que las más pudientes.


Los diversos factores que han sido descritos dieron pie a que el cheque-bebé cayera por su propio peso. ¿Fue una buena medida? En términos sociales sí, sin duda, pero innegablemente a nivel monetario no resultó adecuada, y menos en plena época de ‘desaceleración acelerada’ a causa del boom inmobiliario.


Imagen: Pixabay.

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