martes, 15 de octubre de 2019

El esoterismo sigue ganando fuerza y atrayendo miradas

El sector de la videncia y del tarotismo aumenta su facturación año a año

Algo que sucede mucho, quizá bastante más de lo que a muchos les gustaría reconocer. Con la desesperación de no saber cómo avanzar, de toparse con un muro que parece poner las cosas excesivamente difíciles, cada vez son más las personas que acuden a internet o a cualquier canal en busca de servicios de videntes buenas.


Una situación que ha provocado el aumento de la demanda, como también de los fraudes. Debido a estas complicadas situaciones para muchas personas, se ha extendido la presencia de falsos profesionales que intentan aprovecharse de la situación para hacer caja y sacar partido de un mercado cada vez más grande, pero a través de unas prácticas de dudosa moralidad. En España, y en pleno 2019, el mercado esotérico mueve más de 5.000 millones de euros.

 

Estas cifras, que son bastante envidiables, son el resultado del aumento de la demanda y de la extensión de los y las profesionales reales. Parte de esa cifra tiene que ver también con esos falsos expertos que tratan de ganar dinero a expensas de los demás, pero la inmensa mayoría proviene de la labor de las videntes buenas, las que de verdad consiguen conectar con las personas y ayudar a quienes lo necesitan.


bola de cristal


Las diferencias entre estas y las que no lo son resultan obvias incluso en la primera toma de contacto. Aunque resulte triste, los engaños en este sector son algo que lleva teniendo lugar desde el siglo XIX, cuando dos niñas que no llegaban siquiera a los 10 años de edad lograron tomar el pelo durante décadas a un buen grupo de estadounidenses al asegurar que hablaban con fantasmas.


Un engaño de lo más peculiar, puesto que lanzaban preguntas a los fantasmas y estos respondían golpeando en la habitación donde se encontraban, aunque posteriormente se descubrió que era todo una artimaña de estas dos hermanas para ganar grandes sumas de dinero a base de aprovecharse de las creencias de todos los que acudían a ellas.


Aunque no de la misma forma, este tipo de estafas se han ido replicando a lo largo de los años, hasta el punto de seguir presentes en la actualidad. Por suerte, con internet de por medio, con los grandes premios y la reputación que se gana a través de los comentarios de los clientes, las tarotistas modernas están consiguiendo eliminar esa cara oscura del negocio para conseguir que realmente resalte el servicio de calidad, el que ofrecen las verdaderas expertas.


Acabando con la falta de transparencia

Uno de los aspectos más sorprendentes del mundo esotérico es cómo ha podido conseguir sobrevivir, y no solo eso, crecer en los tiempos de crisis. Desde que esta descargó su fuerza sobre España hace ya una década, todo lo relacionado con el tarotismo y la videncia ha conseguido crecer a muy buen ritmo, hasta el punto de seguir aumentando su facturación incluso a día de hoy.


¿El problema? Que la mayoría de falsos profesionales hacen negocio con dinero B, y eso hace que, de cara a Hacienda, esta práctica no sea demasiado positiva. Se podría decir que actualmente hay unas 200.000 personas dedicadas a este sector, aunque es difícil dar unas cifras concretas , y que aproximadamente un cuarto de estas recurren a prácticas cuestionables tanto a nivel profesional como contable.


El tarot por teléfono es la gran estrella, aunque el online está ganando cada vez más terreno y ayudando a que el problema de los falsos expertos cada vez sea más pequeño. Ahora, los consumidores pueden acudir a la red en busca de información, referencias y todo lo que consideren necesario, lo que les permite hacer una rápida distinción de las personas que son de fiar y las que no.


De esta forma, poco a poco se está eliminando esa lacra que tanto molestas a las videntes y tarotistas expertas, y se está abriendo camino para que se vea al mundo del esoterismo como lo que realmente es, un puente entre este mundo y el otro con el que conseguir una ayuda de lo más interesante para quienes la necesitan.


Con tanto dinero involucrado, queda más que clara la fuerza que tiene este sector en la actualidad, y lo más interesante es que no está mostrando intención alguna de pisar el pedal de freno. La facturación sigue creciendo a medida que el trabajo de las profesionales se sigue potenciando, y eso acaba repercutiendo positivamente en la imagen de un negocio que está haciendo lo posible por ganar en transparencia.


Es probable que pronto las cifras lleguen a ser el doble que las actuales en cuanto a facturación, como también que el número de falsos videntes poco a poco se vaya reduciendo. Si lograrán llevarlo a cero o no es algo difícil de vaticinar. Por desgracia, nosotros no somos videntes.


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