domingo, 22 de septiembre de 2019

El coste de emanciparse: ¿Es posible ahorrar con un sueldo por debajo de 1.200 euros?

La cuestión se complica si hay menores de por medio o si se vive solo sin la ayuda de la pareja o un compañero de piso

La subida del SMI para 2019 podría implicar mayor autonomía para quienes se beneficien de esta. Sin embargo, los precios de los alquileres, junto a otros muchos factores, muestran que la posibilidad de emanciparse dista aún de ser una opción para muchos de los que reciben este salario. 


El pasado año se aprobó una subida de 164,1 euros al mes del salario mínimo interprofesional (SMI), que se ha hecho efectiva este año 2019, lo que supone un salario de 900 euros netos mensuales. Esta modesta diferencia, podría suponer, a ojos de quien se beneficia de ella, un agradable desahogo para su economía. Pero, aun con ese incremento, ¿es la emancipación una opción realista para quien recibe este sueldo?


Emancip


Un rápido vistazo a los diversos informes de portales de estadística e inmobiliarios y sociedades de tasación, como Statista, Fotocasa, Tinsa o Mitula Group, nos hace percatarnos rápidamente de que el precio medio del alquiler en España es completamente incompatible con el salario mínimo interprofesional. Por norma, este precio medio supera los 1.000 euros. Si bajamos los requerimientos y optamos por compartir piso o acceder a una vivienda con pocos metros cuadrados, nuestras mejores opciones pasan por comprometer casi la mitad de un sueldo de 1.200 euros, tan solo en alquiler, comunidad y servicios básicos, como telefonía, luz, gas, agua, etc.


¿Ahorrar sin sacrificar calidad de vida?

La pregunta es difícil de responder de forma sencilla, ya que el contexto económico de la comunidad autónoma, o la propia ciudad en la que se reside, puede inclinar la balanza a favor o en contra. Sin embargo, actualmente mucha gente utiliza estrategias de ahorro que le permiten mejorar su situación. Una opción muy común en los tiempos actuales es recurrir a Internet, donde podemos encontrar desde descuentos muy ventajosos de manera rápida y sencilla, hasta plataformas basadas en la economía colaborativa. Pagar a través de Internet se está convirtiendo en algo cada vez más común, al igual que la banca online, que cada vez cuenta con más servicios específicos, como las tarjetas para comprar por Internet. Pero las gradnes superficies también empiezan a ofrecer descuentos para ajustarse al contexto económico actual, como el ya conocido día sin IVA de MediaMarkt.


Estas estrategias, más usadas por la población joven, que es la que más sufre los bajos salarios, incrementa el ahorro en tecnología, textiles e, incluso, en alimentación y productos de higiene personal. Internet permite la posibilidad de adquirir muchos de ellos en grandes cantidades, o de comprarlos directamente a un proveedor de su país de origen, que suele ser China, en el caso de la tecnología y los textiles.


Todo indica que es en estas compras del día a día donde se busca un control más minucioso del gasto, ya que, en realidad, no es posible influir demasiado en la parte del sueldo que se destina al alquiler, que parece ser el principal escollo en cuanto a la decisión de emanciparse.


Sin embargo, el salario que se percibe no es lo único que influye. Y es que cada vez más personas de mediana edad, por debajo de la edad de jubilación, están teniendo dificultades para encontrar trabajo, o una remuneración suficiente para soportar los gastos a los que fácilmente hacían frente en el pasado. Eso supone una presión adicional para algunos jóvenes, que deciden aportar parte de su sueldo a la economía familiar, obteniendo a cambio una estabilidad que ninguna de las dos partes tendría por separado.


Por supuesto, la cuestión se complica si hay menores de por medio. A menos que se disponga de una fuente de ingresos extra, o de un domicilio propio sin gastos hipotecarios asociados, es muy difícil que un solo sueldo permita hacer frente a todo. Aun en los casos en los que dos personas distintas aportan sus salarios, existe una sensación de inestabilidad que merma la calidad de vida en cuanto a estrés y salud mental, ya que el despido de uno de ellos puede comprometer por completo la economía familiar.


Por tanto, aunque es posible emanciparse con un sueldo situado entre el SMI y los 1.200 euros, hay una multitud de factores económicos y sociales que pueden dificultar la situación en exceso, como para considerarla una opción que implique la suficiente calidad de vida, en algunos casos. Sin embargo, todo apunta a que la reducción de los precios de la vivienda y del alquiler podrían solucionar, en buena medida, las principales barreras que los jóvenes encuentran en este aspecto. También puede verse una relación importante con la decisión de tener descendencia, algo que hay que tener en cuenta por todas las implicaciones para la economía que tiene la gran caída de la natalidad en nuestro país en los últimos años. 


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