sábado, 17 de noviembre de 2018

Tomatina de Buñol: 145.000 kilos de tomates y cero gramos de transparencia

La corporación municipal de Buñol, localidad famosa por su guerra de tomates, sigue sin cumplir la Ley de Transparencia

@VerstrepenLoic

Este miércoles, el último de agosto tal y como marca la tradición, se celebra la Tomatina de Buñol, la célebre batalla de tomates de la localidad valenciana. Los focos están sobre este pequeño municipio valenciano, por lo que sería de interés conocer los sueldos públicos de sus responsables en la corporación municipal, la alcaldesa Juncal Carrascosa, del PSOE, y el “concejal de la Tomatina”, Rafael Pérez Gil, de Esquerra Unida. Sin embargo, no hay rastro de un Portal de Transparencia municipal en Internet. Tampoco la página web del ayuntamiento de Buñol facilita este tipo de informaciones, como actas de los plenos municipales, información presupuestaria o las retribuciones de la alcaldesa y de los concejales.


La Ley de Transparencia, que se aplica a todas las Administraciones públicas y a todo el sector público estatal, garantiza el acceso a esta información de su actividad, relacionada al “funcionamiento y control de la actuación pública”. Además, exige en su artículo cinco que esta información sea publicada en sedes electrónicas o páginas web de una manera clara, estructurada y entendible, así como de acceso fácil. La información que el ayuntamiento de Buñol está obligado a publicar, según el artículo octavo, incluye, entre otros:


  • Subvenciones y ayudas públicas concedidas con indicación de su importe, objetivo o finalidad y beneficiarios.
  • Los presupuestos, con descripción de las principales partidas presupuestarias e información actualizada y comprensible sobre su estado de ejecución y sobre el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.
  • Las retribuciones percibidas anualmente por los altos cargos y máximos responsables de las entidades incluidas en el ámbito de la aplicación de este título. Igualmente, se harán públicas las indemnizaciones percibidas, en su caso, con ocasión del abandono del cargo.


El Ayuntamiento de Buñol no cumple la Ley de Transparencia. Hemos contactado por varios medios con el ayuntamiento de Buñol para confirmar la ausencia de un portal de transparencia y, en su defecto, solicitar acceso a esta información. Por teléfono, los dos trabajadores municipales que nos han atendido en distintas llamadas, a fecha de 23 de agosto, no conocen la existencia de ningún Portal de Transparencia. La alcaldesa no nos ha atendido por el comienzo de las fiestas del pueblo y la carga de trabajo consecuente. (Eso nos han dicho). Hemos enviado correos electrónicos, también la mañana del 23 de agosto, con las mismas peticiones. Todavía estamos a la espera de una respuesta. 


Tomatina sueldos publicos

Tomatina de 2017 (Yaconic.com).

El consistorio tampoco ha facilitado el dato del sueldo del alcalde al Ministerio de Hacienda y eso que todos los ayuntamientos de España están obligados a hacerlo desde el año pasado. El buscador habilitado para ello indica que Buñol está “sin enviar información” relativa al sueldo de la alcaldesa de 2016.


Existe una página web de la mancomunidad Hoya de Buñol-Chiva donde se facilita el acceso a portales de transparencia de los municipios que la componen. Forman parte de esta mancomunidad todos los municipios de la comarca de la Hoya de Buñol (más tres municipios de otras comarcas) a excepción de Buñol. Uno de estos municipios vecinos es Cheste, con una población similar, de cerca de 9.000 habitantes, que estrenó su Portal de Transparencia en enero de 2017. En él, aunque tarde, años después de la aprobación de la Ley de Transparencia, cumple dicha ley y aporta la información requerida.


La Tomatina

En este evento, una celebración anual de fama internacional camino de convertirse Patrimonio de la Humanidad, cerca de 22.000 personas se lanzan cientos de miles de kilogramos de tomates año tras año desde hace décadas. La cifra de asistentes llegó a alcanzar las 50.000 personas registradas en 2012, una cantidad desorbitada para el pueblo de Buñol, donde habitan alrededor de 10.000 personas, por lo que no está preparado para una concurrencia tan grande que podría descontrolarse fácilmente. Por esta razón, a partir de 2013, el Ayuntamiento comenzó a cobrar las entradas al evento, lo que permite también amortizar los enormes costes que acarrea esta tradición.


Los gastos en organizar esta festividad, que dura una hora, son enormes: unos 145.000 kilogramos de tomates, siete camiones para cargar con ellos y repartirlos, alrededor de 80 operarios para la limpieza posterior del recinto, un dispositivo de 700 personas para garantizar la seguridad en el evento, así como un helicóptero, un hospital de campaña, 12 ambulancias y varias cámaras. En total, el coste asciende a más de 100.000 euros, según Joaquín Masmano, alcalde de Buñol en 2013. No conocemos la partida presupuestaria exacta este año ya que está incluida, sin más detalles, en la cuantía total económica dedicada a fiestas populares y festejos, de aproximadamente 325.000 euros en 2018.


La entrada comenzó costando a los visitantes 10 euros, este año tiene un precio de 12 euros. El Ayuntamiento reserva todos los años un número de entradas gratuitas para sus vecinos. Sin embargo, la mayor afluencia es internacional. En 2014, los turistas de origen australiano tuvieron la mayor presencia, con un 12,4% de las entradas, seguidos de visitantes británicos (11,79%) y japoneses (10,17%). La presencia de españoles estaría en quinto lugar con un 6,5% de los tickets. También asistieron turistas de Estados Unidos, India, Países Bajos, Alemania, Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Portugal, Bélgica, Irlanda, Brasil, Francia e Italia.


El éxito internacional de la Tomatina es incuestionable, razón por la cual la localidad que los recibe pretende potenciar su turismo con propuestas de turismo rural con visitas y estancias en Buñol para beneficiar a sus empresas locales. Hasta la fecha los paquetes turísticos que ofertan entrada al evento no han incluido estancias en el pueblo, por lo que los beneficios tradicionales atribuidos al turismo, como el beneficio de comercios locales, no han estado presentes. 


Este año se han vendido 17.000 entradas y quedaban muy pocas horas antes de las 11 de la mañana, cuando empezó la batalla. Los vecinos de Buñol que participan, unos 5.000, no pagan. En total, 22.000 personas disfrutan de una hortaliza que trajo Cristóbal Colón de América a principios del siglo XVI.

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